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Solo existe el "ahora"

 


Disfrutar del presente, esa es la clave.

 

En un mundo acelerado, saturado de información e hiperconectado, la desconexión no siempre es fácil. Como consecuencia de esta nueva realidad, cada vez son más los problemas de ansiedad o depresión que se diagnostican a diario. Y aquí es donde juega un papel clave el “Mindfulness. Una disciplina que busca alcanzar un estado de conciencia plena y cuyos resultados para mejorar la vida de las personas está probado científicamente.

 

La esencia del “Mindfulness” reside en conseguir que nuestra mente se relaje y no elabore juicios de nuestros pensamientos o sentimientos. Estaremos en el “aquí y ahora” porque nuestro foco se situará en el presente. Y el resultado será la mejora de varios aspectos como: la memoria, la inteligencia emocional, la concentración, el sistema inmunológico, la resistencia al dolor…y en definitiva, del estado de salud mental y físico en general.

 

Las raíces del “Mindfulness” están en la meditación y otras técnicas de relajación. Sin embargo, está desprovista de toda vinculación religiosa o espiritual. Sus dinámicas están analizadas y probadas científicamente. Por eso, su impactó está siendo a nivel mundial.

 

La recomendación es practicar “Mindfulness” todos los días durante media hora. Aunque si eres principiante, lo ideal es empezar con sesiones más cortas (por ejemplo de 10 minutos) y poco a poco ir aumentando el tiempo. Se trata de una disciplina que requiere constancia y entrenamiento. Y aunque al principio no es fácil ya que no estamos acostumbrados a trabajar nuestro foco de atención, la realidad es que conforme se va practicando se convierte en algo casi automático y sencillo.

 

A la hora de llevar a cabo una sesión de “Mindfulness” es importante escoger un lugar tranquilo, acogedor y de temperatura agradable. Para algunas personas, la ayuda de una música de fondo poco estridente e incluso repetitiva (como un mantra) puede ser útil. La posición adecuada es sentarse, sobre una esterilla o toalla, con la espalda en ángulo recto. A partir de ahí, nos centramos en la respiración. Hay que escucharla, sentirla pero sin pensar en ella. Después, se puede formular, en voz alta o mentalmente, un mantra que puede ser el “ohm” o bien repetir una frase como “todo fluye”, “soy aire” o lo que mejor nos haga sentir. El siguiente paso, sería visualizar un lugar relajante y vivir las sensaciones que nos produce en ese momento. Es fundamental mantener una actitud imparcial ante las imágenes. No hay que juzgar solo percibirlas desde fuera, sin implicación personal. El último nivel del “Mindfulness” sería alcanzar la capacidad de dejar la mente en blanco.

 

Si te sientes saturado por el estrés, sin fuerzas para tirar adelante o angustiado, tal vez, el “Mindfulness” sea la herramienta que necesitas para superar la situación. Y si eres de los que vives un buen momento pero quieres potenciar tus capacidades o disfrutar más de cada experiencia, tal vez también lo sea.

 

¿A qué estás esperando?

 

(Artículo escrito por Ami Bondía para La Más Bonita Magazine).

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